Brownie cheesecake con frambuesas

Abro este post hoy sin más historia que la protagonista de este blog, una misma. Hoy no hay Eustaquios, Clementinas ni Camilas. Y lo hago con un post que no estaba destinado a serlo. Me explico. Este brownie cheesecake estaba única y solamente destinado, a Instagram. Pero como estaba tan rico y gustó tanto, me decidí a compartir la receta aquí.

Como algunos, algunas, ya habréis notado, estoy intentando conseguir una galería más homogénea. Es decir, más bonita. Por lo que intento reprimir un poco mi instinto de colibrí y ser un poco constante. Tanto en contenido como en estilo. Lo cuál, creedme no es fácil. Ni por tiempo, ni por mi propia naturaleza que ya está pensando en cambiar tanta clave alta en baja. Es decir pasar de los colores claros a los oscuros.


No me juzguéis, soy una persona que se cansa con la rutina, a quién le gusta experimentar y simplemente no lo puedo evitar. Por lo que quizá, a menos que contenga el Hulk que hay en mí, este brownie cheesecake será una de las últimas fotos en clarito que salgan en mi cuenta y las luces del otoño empezarán poco a poco a dar juego a otros tonos.

Todo esto para justificar que las fotos no eran en alta resolución y mucho más Instragrameras que lo habitual os habréis dicho, pero en mi pueblo a lo mío lo llaman ser un culo inquieto. Y el mío encima da mucho para moverse.

Últimamente funciono un poco distinto. Si pienso en una receta que va a ir al blog hago fotos con el móvil para IG y fotos con mi cámara más en línea con el blog. Doble sesión vaya. Pero si sólo pienso en IG entonces las hago todas con el móvil y suele ser más pastelería americana, como este brownie. Porque me resulta más sencillo, y también sé que suele gustar mucho. Y no lo voy a negar, la encuentro ideal para un desayuno o merienda en familia. Que es justo cuando puedo hacerlo, los fines de semana.



Como las protagonistas de mis historias, sigo buscando mi equilibrio personal, emocional y físico. Cada vez disfruto más de la pastelería sin generarme frustraciones por no poder dedicarme a ella plenamente (miento, a veces me da el bajón). Pero nunca dejo de mirar al cielo, eso nunca. Y por este motivo, me he afianzado el libro de Susana Torralbo, Palabras con efectos secundarios para seguir mejorando en mi estilo de redacción de la mano de una de las grandes; me he inscrito al curso de Cristina Camarera, un trabajo a tu medida, para seguir alimentando mis sueños; al de fotografía de retrato de Encandilarte; y a uno de flores de buttercream con la gran Ivenoven. Ya sé, suena a mucho. Pero en realidad he descartado por ejemplo los cursos en Espai Sucre, Chocolate Academy u otros sitios más profesionales a los que de momento no puedo hacer frente. Aunque os cueste de creer, estoy siendo selectiva y comedida, en el sentido de que hago lo que está a mi alcance y no dejo que esto me genere frustración. Pero sin dejar de crecer, soñar y sobre todo aprender.

Ah y sí, pienso comprarme un camisón blanco y largo para ir más acorde con mi estilo de duquesa decadente que estoy adoptando últimamente. Y también para hacerme fotos que se me antojaron algunas ideas.

¡ Y ahora por favor contadme vuestros planes en los comentarios!¡Quiero saber de vuestros camisones, calzoncillos o lo que os apetezca!

Por cierto, la receta es del libro de estilismo de la gran Linda Lomelino.

Brownie cheesecake con frutos rojos

Ingredientes para un brownie de 20 cm:

225g de mantequilla
4 huevos
370g de azúcar blanco
90g de harina
Una pizca de sal
80g de cacao en polvo sin azúcar
1/4 de cucharita de café de vainilla en polvo

Precalentamos el horno a 175º.
Fundimos la mantequilla.
Batimos los huevos con el azúcar hasta blanquearlos. En un bol aparte, mezclamos los secos: la harina, la sal, el cacao y la vainilla. Juntamos la mezcla de secos con los huevos hasta conseguir una masa homogénea. Vertemos la masa sobre un molde de unos 20/25 cm que habremos previamente pintado con mantequilla pomada.

Ingredientes para el cheesecake:

300g de Philadelphia
45g de azúcar
1 huevo
4 cucharadas soperas de harina
125g de frambuesas

Batimos el queso en crema, el huevo, el azúcar y la harina hasta obtener una masa homogénea y fluida.

Vertemos la preparación encima de la masa de brownie y pasamos con cariño un tenedor para dar un efecto marmolado. Colocamos las frambuesas por encima.

Horneamos durante unos 45 minutos, o hasta que al pinchar con un palillo salga seco. Dejamos enfriar.



Pastel marmolado de chocolate y albaricoque

El señor Eustaquio se paseaba nervioso por la escalera. Sus ojos denotaban preocupación y, un poco de indignación. Miraba arriba y abajo por el hueco del ascensor ¿Cómo era posible que nadie lo hubiera notado?

Era un domingo cualquiera y la escalera aún no había despertado. Excepto por algún grito infantil.

Su mujer, Clementina, daba vueltas nerviosa en la habitación. Sus rasgos recordaban la belleza de un tiempo anterior. Pero los tintes, los hijos y una vida resignada al servicio del hogar, la habían convertido en un prototipo de señora de la casa. Bata de rayas, zapatillas de canalé incluída. Ambos llevaban en la finca sus bien 50 años y se habían fundido con la historia del inmueble y cada una de sus paredes. Había sido una noche de insomnio, de vueltas en la cama sin dormir. ¿De dónde vendría? ¿Quién sería el responsable? ¿Cómo no habían podido darse cuenta antes?

Finalmente Eustaquio sonó el timbre. Era apenas las 10 y oyó unos pies descalzos acercándose a la puerta. El sonido de la cadena abriéndose y de la puerta al abrirse. Ella le sonrió. El pelo algo alborotado y el pijama floreado. Llevaba las uñas de los pies pintadas y en el interior se oía el ruido de los platos y las tazas sobre la mesa. Enseguida se persuadió, era ella, la responsable. El olor no dejaba lugar a dudas.

Buenos días señor Eustaquio, ¿le apetece entrar? Justo empezábamos, les estamos esperando. ¿Un trocito de pastel marmolado? Si el olor en la escalera le gustó, tiene que probar su sabor. Y sin más, Eustaquio, entró y se sentó, Clementina tendría que esperar una vez más.

Pastel marmolado

Este pastel marmolado, pensaréis, es un clásico. No tiene nada de innovador. No implica ninguna técnica especial, ni clases de pastelería, pero su sabor es delicioso y desde mi punto de vista una manera magnífica de empezar la mañana o el fin de semana.

Pastel marmolado


Es una versión danesa y acepta miles de improvisaciones. Es fácil de hacer y de recordar y es ideal para acompañar con un buen café. Le podéis añadir frutos secos y cualquier tipo de fruta según vuestros gustos. Y os aseguro que os encantará desde el primer bocado. Es un tipo de pastel que realmente me transporta a la infancia y los momento de mesa en familia. ¿Qué os parece la propuesta?

Pastel marmolado de chocolate y albaricoque

Ingredientes para un cake de unos 25 cm:

250 g de mantequilla
250 g de azúcar glas
4 huevos
220 g de harina
50 g de chocolate negro al 60%
2 cucharadas soperas de cacao sin azúcar
50 g de albaricoques secos

Precalentamos el horno a 180º.

Cortamos en trocitos la mantequilla y la pomamos un poco al microondas. No tiene que fundirse, sólo tiene que tener una textura que nos permita batirla.

Batimos el azúcar junto a la mantequilla hasta que obtenemos una crema homogénea. Batimos ligeramente los huevos y los vamos añadiendo poco a poco. Ponemos la harina y mezclamos bien.

Dividimos la masa en dos boles. En uno le pondremos el cacao y el chocolate cortado en trocitos. Mezclamos bien con una espátula.

Pintamos con mantequilla un un molde de plum cake y vertemos la masa con chocolate. Cubrimos con los albaricoques cortados a trocitos pequeños. Vertemos encima la masa sin chocolate y con una espátula o cuchara movemos de arriba abajo en varias partes del molde para que se mezclen un poco las masas. O mucho, depende de cómo os guste.

Horneamos más o menos una hora, o hasta que al pinchar en el centro con un palillo salga limpio.

Dejamos enfriar y a disfrutar.



Pastel marmolado