Vasitos de crema de caramelo

Un, dos, tres, se funde en mi paladar. Un, dos, tres, dulzor infinita. Un, dos, tres, mis ojos se cierran, se dejan llevar por la lujuria de tu textura. Mi caramelo, mi sol. Los días se funden como tu sabor en mi boca. Mi caramelo, mi sol, no huyas. Que tus días he esperado con ansiedad y me dejado caer en tu desidia.



María se estira, los pies en la barandilla, el alma en el cielo. El sol le acaricia la cara y ella se deja balancear. El vértigo justo para que las mariposas crezcan alrededor de su ombligo. Cierra los ojos y el sabor a caramelo explota en su boca. Recuerdos de viernes en el mercado cuando su madre le compraba caramelos que no conseguía despegar de sus dientes. La crema se funde en su boca y María intenta retener en vano su textura. Se funde, se funde. Dejando un mar salado y dulce. El vaso en el cemento del balcón. Los pies aún en la barandilla, vuelve a dejar balancear la vieja silla y que el sol le bese los labios.


Un mes, un mes ni más ni menos que no me dejaba caer por aquí. Y es que efectivamente me he dejado llevar por la desidia. La de los días de sol, de fines de semana fuera y vacaciones sin apenas wifi. Sí, me he dejado llevar sin más y me lo he permitido. Aunque mi angelito bueno me decía que me tenía que poner, mi cuerpo no acompañaba. Y es que reconozco que estoy cansada y ni tan siquiera estos días de desidia han conseguido darme una sensación de reposo. En Instagram, los que me seguís, habréis visto que tampoco es que no haya hecho nada, pero el blog se me hacía cuesta arriba. Y estas dos últimas semanas que apenas he tenido niños en vez de aprovechar para ponerme al día, me he dedicado a ir de restaurante en restaurante en plan parejita sin remordimientos. Y la lista de "to do" se ha quedado ahí, aparcadita.



Pero hoy vuelvo y lo hago con un clásico muy fácil de hacer. Una crema de caramelo que no por su humildad está menos buena. Está deliciosa y son ideales si tenéis invitados. Los podéis decorar con nata y chocolate si les queréis dar un toque más decadente.

Vasitos de crema de caramelo

Como os he comentado la crema de caramelo es un clásico. Un clásico francés. No encontraréis restaurante que no lo incluya. No encontraréis un supermercado que no lo ofrezca. ¿Y qué ocurre con los clásicos? Pues que encontrar una buena receta entre los miles que ofrece M. Google es complicado.

La que paso a explicar seguramente no es la más auténtica. La mayoría son más parecidas a un flan. Pero esta me gusta por su textura, es realmente una crema. Había probado de hacer muchas recetas y al final, mira por donde me he quedado con la de Linda Lomelino. Aunque la explicación no era genial.

Ingredientes para 3 vasitos:

250 ml de nata líquida
Una pizca de sal
Media vaina de vainilla abierta en dos
4 yemas de huevo
80 g de azúcar moreno
25 g de mantequilla

Precalentamos el horno a 150º. En un bol batimos las yemas de huevo ligeramente. En un cazo vertemos la nata, la sal y la vainilla y calentamos a fuego lento sin que llegue a hervir. Aparte, en otro cazo, preparamos el caramelo juntando el azúcar con la mantequilla. Cuidado, en cuánto empiece a humear apartamos. Tiene que quedar liso, como un tofe. Es muy fácil que se os queme si os despistáis. Va más rápido de lo que parece. También evitad acercar los ojos encima y sobre todo vigilad en no quemaros vosotros. Si se os quema volved a empezar. Dejad el cazo con el caramelo quemado en agua y veréis que sale muy bien sin necesidad de fregar.

Cuando tengamos el caramelo listo, le añadimos la nata con la vainilla. Subirá y hará burbujas. De nuevo, vigilad en no quemaros. Mezclad bien con una cuchara de madera hasta conseguir una buena textura. Verted un poco de esta mezcla sobre las yemas batiendo rápido y verted las yemas con el poco de caramelo en el cazo con el resto de caramelo y nata. Acabad de mezclar con unas varillas de mano. No tiene que quedar espeso porque lo vamos a cocer al horno al baño María.

Vertemos en los vasitos y los colocamos en una bandeja con paredes altas.

Calentamos agua en una olla y la vertemos en la bandeja de manera que cubra hasta la mitad los vasitos de crema. Tapamos bien con papel de aluminio y lo ponemos en el horno.

Otra vez tenemos riesgo de quemarnos con el agua si inclinamos la bandeja, porque además con el papel de aluminio no vemos el interior. Yo preferí meter primero la bandeja en el horno, y a riesgo de perder temperatura en el horno, llenar después de agua.

Dejamos hornear al baño María unos 50 minutos. La crema tiene que haber cuajado un poco pero no del todo. Se acabará de cuajar en la nevera.

¿Qué os ha parecido?


Vasitos veganos de mousse de coco y chocolate

Reconozco que me ha envuelto la pereza y he retrasado la publicación de esta receta. Lo hago ahora con los Alpes a mis espaldas asomando por el balcón que en un ratito nos servirá para el aperitivo.

Desde él veo las montañas y los campos de heno pintados de amarillo y el rojo de las amapolas. El sol los acaricia dulcemente y a mí y la peque nos gusta perdernos entre ellos. Ella persiguiendo las mariposas, yo las amapolas.  

Los que me seguís en Instagram ya habréis visto que la galería ha cambiado de color estos días y el verde prevalece. Picnics, paseos a veces más fáciles, otros más difíciles, pero siempre adaptados al ritmo de la pequeña que al ritmo de las mariposas y de las flores acaba subiendo y subiendo. Mientras yo me maravillo por esta su autenticidad y frescura, y me pregunto cuándo perdimos la capacidad por sorprendernos.

Los vasitos de hoy son mi primer intento por empezar a adaptar algunas de mis recetas a otro tipo de alimentación. Pero para los que no seáis veganos, no os preocupéis, porque os daré la receta original para que las podáis hacer a vuestro gusto.

Llevo siguiendo desde hace algún tiempo a varios blogs como Lala Kitchen y Danza de fogones. En primer lugar porque cada vez más intento huir de azúcares, leche de vaca y productos procesados durante la semana y también porque me fascina la creatividad por elaborar productos parecidos con otros ingredientes. 


No os sorprenda pues, si de vez en cuando, cuelo una receta así. 




Vasitos veganos de mousse de coco y chocolate

Para la mousse de chocolate (para unos tres vasitos):

Si queréis hacer una mousse normal os recomiendo seguir la receta del Trio de chocolates, pero sólo cogiendo la mousse de chocolate negro. Si queréis hacer la versión vegana seguid la receta que saqué de Danza de fogones:

1 aguacate
150 g de jarabe de ágave
50 g de cacao en polvo sin azúcar
50 g de leche (utilicé leche de avena)
1 cucharada de extracto de vainilla

Es tan simple como poner todos los ingredientes en una batidora y dejar reposar en la nevera durante una hora.

Para la mousse de coco:

80 g de pulpa de coco (mejor si la compráis ya congelado porque sino quedan fibras)
15 g de azúcar o de jarabe de ágave
1,5 g de hoja de gelatina o agar-agar (1 gramo de agar-agar equivale a 6 gramos de hojas de gelatina en hojas)
100 g de nata semi-montada (crema de coco bien fría)

Trituramos la pulpa de coco con un robot de cocina si no hemos conseguido la pulpa congelada. 

Ponemos en agua bien fría durante 10 minutos la hoja de gelatina. Si sois veganos la podéis sustituir por agar-agar. El agar-agar normalmente viene en polvo y se tiene que disolver con agua hirviendo. Normalmente se utiliza en un proporción de 2.5 g por cada medio litro de líquido. Por líquido entendemos desde agua a zumo, leche, etc.  Formará una gelatina una vez la temperatura baje a los 35º. Preparad pues la gelatina de agar-agar antes y tened en cuenta que 1 gramo de agar-agar equivale a 6 gramos de gelatina en hojas. Por lo que tendréis que utilizar apenas un poquito. 

Calentamos en un cazo la mitad de la pulpa con el azúcar o jarabe de ágave. Secamos la hoja de gelatina y la añadimos a la mezcla de pulpa de azúcar, o el agar-agar. Incorporamos el resto de pulpa. Mezclamos y dejamos enfríar hasta 26 grados. 

Semi-montamos la crema de coco o la nata hasta que se marquen las barillas y la añadimos con espátula a la mezcla de pulpa de coco. Dejamos enfríar en nevera una hora.

Para montar los vasitos colocamos la mousse de coco en una manga pastelera y la mousse de chocolate en otra e las intercalamos. Yo las decoré con láminas de coco.