Sponge cake con crema de mascarpone y frutos rojos

En el silencio de la tarde que acompaña el descanso, el sonido musical de las cigarras. El sol crea una película en el aire que pinta caprichosa las siluetas del paisaje de amarillo. Los porticones se cierran confiriendo un ambiente casi sagrado. La luz se filtra como en los suelos de la iglesia de la plaza. Ana apenas se atreve a respirar. Sus pies menudos juegan con las sábanas.  En silencio. Sus padres duermen al lado. Ya hace tiempo que no les oye susurrar. La gata asoma la cabeza por la puerta entornada. Y Ana se levanta para cogerla entre sus brazos. Sin quererlo sus pies se ven corriendo por el ancho pasillo. Hasta la cocina. Esa otra gran sala sagrada. La gata se escabulle dentro y con ella Ana. Sobre la mesa su madre ha dispuesto la merienda antes de sucumbir a la siesta de la tarde, al canto de las cigarras y al calor del amor en verano.

Sponge cake, Entre Harinas

El blanco de la crema compite con el blanco de la sala. El rojo de las fresas con el rojo de sus labios, de sus mejillas salpicadas por el jugo de las moras.

Los pies de Ana se enredan en la silla. Cuelgan al ritmo del canto del amor de las cigarras. La sala es fresca y contrasta con el calor de la tarde del verano.

Más tarde cuando su madre se levante con la sonrisa del amor aún dibujado en sus labios, Ana le invitará a seguirla bajo el árbol donde las espinas se le clavan caprichosas entre las tiras de sus zapatos. Juntas se discutirán la última fresa, dibujaran con sus dedos de crema un mundo sólo entendido por ellas y romperán con sus risas el falso silencio del verano.

Entre Harinas, Sponge cake

Con este sponge cake empiezo a contar los días que me separan de las vacaciones y hago una oda al verano cada vez más cercano. A las chaquetas finas que nos protegen de la brisa del mar, al pelo enredado por su salitre y la piel impregnada del sol de la montaña.

Se trata de una receta muy sencilla de la gran Linda Lomelino que podréis encontrar en su libro Repostería, estilismo y fotografía. Un libro que no os dejo de recomendar, ni que sea para disfrutar de sus fotografías.


Sponge cake con crema de mascarpone y frutos rojos

Ingredientes para unas 6 personas para el bizcocho:

180g de harina floja
2 cucharadas de café de levadura química
1 pizca de sal
175g de mantequilla pomada (que se pueda batir)
160g de azúcar blanco
1/2 cucharada de café de vainilla en polvo
3 huevos
1 1/2 cucharada sopera de leche

Calentamos el horno a 175º. Untamos dos moldes de 15 cm de diámetro con mantequilla y los forramos con papel de hornear. Para ello,  dibujamos un círculo con el mismo molde y lo recortamos para el fondo de los moldes. Cubrimos las paredes con un poco de harina.

Mezclamos los secos: la harina, la sal y la levadura. Aparte batimos con la pala de la amasadora, la mantequilla, que hemos pomado previamente con un golpe de microondas, el azúcar y la vainilla hasta que esté bien cremoso. Juntamos de uno en uno los huevos e incorporamos finalmente la mezcla de secos. Añadimos la leche hasta que obtenemos una masa bien lisa.

Repartirmos la masa en los moldes y alisamos la superficie con una espátula. Horneamos a media altura durante unos 25 minutos. Dejamos enfriar en los moldes unos 20 minutos. Desmoldamos y dejamos sobre una rejilla.

Relleno de mascarpone:

250g de mascarpone
2 cucharadas de azúcar glas
200 ml de nata para montar

Mezclamos toda excepto la nata con las varillas hasta obtener una mezcla cremosa. Añadimos la nata y batimos hasta que tenga consistencia.

Para decorar:

250g de mezcla de frutos rojos (fresas, moras, árandanos, frambuesas)

Montaje:

Colocamos un primer bizcocho. Ponemos una buena capa de la crema de mascarpone y una buena capa de fruta. Encima ponemos el segundo bizcocho y cubrimos también sin remordimientos con la crema de mascarpone. Acabamos de decorar con la fruta.

Una tarta digna de boda o de comida campestre.

Sponge cake, Entre Harinas

Vasitos de crema mousseline con mermelada de fresas y frutos rojos

No sé cómo andáis vosotros a estas alturas del año. Pero yo como ya he comentado en otras ocasiones voy con el calendario escolar. Por lo que en junio estoy realmente haciendo un esfuerzo final antes de las vacaciones para cerrar todo: la escuela, las actividades extra escolares, mis actividades que no son pocas, el trabajo...y la lista sigue. Mi batería está bajo mínimos en un momento en qué debería estar más activa que nunca por la publicación del libro. Pero lejos de esto, me cuesta concentrarme, me olvido de cosas y como no puedo parar el ritmo, parezco poco más que un personaje digno de Almodóvar o Maitena. Un híbrido entre gusano y mujer al borde de un ataque de nervios.

Crema mousseline, entre harinas, sonia layola

¿No me creéis? En apenas un mes he mencionado varias veces fechas erróneas sobre mis vacaciones a mi jefa que para más inri he pedido hace meses. En plan, pero es que no estaré porque me voy el...Olvido puntos de la agenda de la reunión. No es que olvide, es que no recuerdo ni que se hayan hablado de ellos. Me quedo en blanco cuando hablo... ¿sigo? Todo esto genera entre estupefacción y risas por un lado, preocupación por la parte que me toca a mí.

Entre Harinas, Crema de mousseline, sonia layola

He entrado en una especie de letargo en qué hasta el peso de la cámara me parece excesivo. Un letargo del que pensaba haber empezado a salir este fin de semana y ayer lunes cuando volví a poder dar de sí. Mi poco dignidad por eso se desmoronó ayer cuando pensé que estábamos a miércoles en vez de martes. Un olvido fútil pensaréis. Uno de esos que muchos cometemos. Pero claro, es que este miércoles empieza la jornada intensiva en las escuelas. Y esto señores, señoras, exige una sincronización digna de Gemma Mengual.

Crema mousseline, sonia layola, entre harinas
O sea que ya me veis organizando un gabinete de crisis en plena oficina justo cuando ya salía. Porque obviamente tampoco tenía batería en el móvil ya que me confundí con el cable USB. Ya me veis buscando a mi pareja que trabaja conmigo de planta en planta mientras miraba el reloj desesperada imaginando a la niña sola con sus coletas esperando unos padres que no la irían a buscar. Ya me veis llamando desde el teléfono del conserje, el señor Filipo, a mis padres que no cogían la llamada (tampoco se me ocurrió llamar desde la oficina), echando bulla a mi hijo mayor porque no estaba en casa (normal tenía clase), cogiendo un taxi que me costó el precio de una tarjeta de metro para acabar descubriendo que era martes y no miércoles y que aún me quedaba casi una hora por delante. A todo esto arranqué de una reunión a mi pareja que fue quién me confirmó que era martes y no miércoles.

Todo acabó con la sonrisa cómplice de mi hijo (mi complice de despistes), una clienta contenta por un encargo y eso sí un croissant menos en el congelador que me zampé a lo loco debido a la ansiedad.

Por favor decidme que no soy la única en hacer estas cosas... Mejor os dejo con el producto de mi fin de semana a tope, unos vasitos sencillos y sobre todo deliciosos. Y cuando digo deliciosos es que es de lo mejor que he hecho en tiempo.


Vasitos de crema mousseline con mermelada de fresas
y frutos rojos

Esta crema se puede utilizar también para éclairs, profiteroles o rellenos de tartas.

Ingredientes para unos cuatro vasitos pequeños:

250g de leche
65g de azúcar blanco
3 yemas de huevo
20g de maizena
100g de mantequilla
1 vaina de vainilla
Mermelada de fresas (la podéis hacer vosotros o comprarla)
Frutos del bosque

En un cazo ponemos a hervir la leche junto a la vaina de vainilla que hemos abierto previamente a lo largo y de la que hemos rascado las semillas con la punta de un cuchillo para que tenga más sabor. Las semillas las mezclamos a la leche. A parte en un bol, batimos las yemas con el azúcar y la maizena. Cuando la leche hierva, vertemos la mitad sobre la mezcla de yemas mezclando rápido y volvemos a verter todo en el cazo al fuego. Con una espátula vamos mezclando suavemente, en forma de ocho hasta que espese.

Ya fuera del fuego vertemos la mantequilla en daditos y mezclamos hasta que se funda y consigamos una mezcla homogénea. Vertemos sobre una bandeja cubierta de film, preferiblemente de plástico, que no sea metálica. Dejamos enfriar unos minutos y cubrimos con más film. Dejamos enfriar del todo en la nevera.

Una vez tenemos la crema fría montamos los vasitos. Con la ayuda de una manga pastelera rellenamos los vasos, cubrimos con mermelada y decoramos con los frutos del bosque.Si la mermelada es comprada batidla antes para romper la textura de gelatina. ¿Fácil no? Pues cuando veáis lo rico que está ya me contaréis.